Quería que los niños se sintieran superhéroes al ponerse sus trajes

“Quería que los niños se sintieran superhéroes al ponerse sus trajes”

 

Scarlett y Celia son egresadas de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad del Istmo. Durante sus años en la Universidad decidieron participar de un proyecto que se proponía ayudar a los niños de tres aldeas en el departamento de Huehuetenango, situado en los altos del oeste de Guatemala. En estas aldeas se presenta un alto índice de personas afectadas por la enfermedad xeroderma pigmentoso. Esta enfermedad genética provoca que la piel y el tejido que cubre los ojos sean extremadamente sensibles a la luz ultravioleta. Como resultado, la piel se vuelve delgada y aparecen parches de colores variados y pueden llegar a desarrollar tumores sobre la piel. El único tratamiento posible es la protección total de la luz, algo con lo que estas alumnas de Diseño Industrial del Vestuario podían ayudar.

 

 

¿Cómo empezó el proyecto?

 

Scarlett: Empezó en el 2013, en colaboración con INVEGEM, que es el Centro de Investigaciones Genéticas y Metabólicas de Guatemala. El Dr. Luis Álvarez, que trabaja en la Universidad  es el director ejecutivo de esta institución y en el 2014 planteó el tema del proyecto para ver quién quería sumarse, yo me sumé en el 2014 y Celia en el 2015. El proyecto en sí consiste en que, hay varias aldeas en Huehuetenango: Yulmacap, Yoljobé y Chinacaj, estas aldeas han presentado varios casos de niños que están afectados por la enfermedad xeroderma pigmentoso, y lo que ellos necesitaban eran trajes con protección UV. Eso fue lo que hicimos, dividimos las edades y cada quien se encargó del diseño para las diferentes franjas de edades.

 

Los diseños son funcionales y estéticos, y también divertidos para los niños, aunque lo que más nos importaba era que estuvieran protegidos pues la piel de estos niños, al no tener recursos en la aldea, ya está muy dañada y sí necesitan de esa protección. A algunos niños incluso les afecta la luz artificial. Al no tener acceso a esta protección han habido ya varios casos de muerte en la  aldea, por lo que nuestro trabajo es vital. Hicimos una primera visita a la aldea, apoyados por SOSEP (Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente), ellos gestionaron con la fuerza aérea guatemalteca un helicóptero para que pudiéramos ir con mayor rapidez a las aldeas, ya que están en lugar con mucha dificultad de acceso.

 

Estuvimos haciendo visitas, de casa en casa, y tomamos medidas a los niños y les tallamos los prototipos de las prendas que habíamos preparado. También les explicamos el cuidado que necesita la prenda para que dure. Les hicimos un manual pero como ellos no hablan español, sino canjobal, el líder de la comunidad que es el único que habla español y canjobal, se ofreció a traducirlo.

 

Pudimos ver que no cuentan con medicinas, no tienen zapatos, su alimentación no es buena, entonces el crecimiento tampoco era adecuado. De eso nos pudimos dar cuenta con las tallas, pues las tallas no correspondían a las edades, por ejemplo, a una niña de 15 años le quedaba un traje de talla 8 años.

 

¿Cuál fue la reacción de las personas de la aldea cuando llevaron los trajes?

Scarlett: Estaban a la expectativa de qué era lo que les íbamos a dar. Para conseguir las telas pedimos una donación a Indiana Knitwear y nos donaron 2,600 yardas de tela con protección UV, ya que es muy cara. Gracias a esa donación conseguimos también que se gestionara la confección en una escuela de capacitación de operarios, para que ellos practiquen y confeccionen las prendas con los patrones que nosotras hemos diseñado.

 

Celia: Una de las cosas que más lo conmueve a uno es lo agradecida que es la gente. Durante nuestra visita, ¡el líder de la comunidad nos invitó a almorzar a su casa. A veces las personas que menos tienen son las que más dan y quizás era la comida de toda la familia pero ellos estaban dispuestos a no comer para poder darnos a nosotros.

 

¿Cómo son los diseños que realizaron?

 

Scarlett: Incluimos muchas bolsas porque les gusta meterse las manos en las bolsas y para guardar cosas. El diseño de Celia es tipo jumpsuit.

 

Celia: Decidí hacerlo así pues me inspiré en los superhéroes, quería que se sintieran superhéroes cuando se pusieran su traje, que no les diera vergüenza por ser diferentes sino que se sintieran bien. Esa fue mi inspiración, que no fuera un traje de castigo porque de por sí ya en la aldea los miran de manera diferente por la enfermedad que tienen y por el aspecto que tienen algunos debido a lo avanzada que está la enfermedad.

 

¿De parte de la Universidad qué apoyo han recibido?

 

Scarlett: El proyecto lo hicimos como proyecto de graduación, siempre hubo una alianza en todo el proceso y nos acompañaron en el proceso, una catedrática nos hizo el contacto con el donante de telas.

 

Ahora que están a punto de graduarse, ¿cómo describirían sus años universitarios?

 

Celia: Han sido años que nunca voy a olvidar, no solo en el aspecto profesional sino también como persona, la universidad tiene una filosofía muy completa e integral, no solo se preocupa por egresar buenos profesionales sino también buenas personas.

 

Scarlett: Yo creo que lo que me gustó mucho aquí y me hizo sentir a gusto era ese espíritu de ayudar a las demás personas. También el tipo de personas que uno conoce aquí, los contactos que uno hace que son muy importantes al graduarse y el estatus que a uno le da haberse graduado de una universidad tan buena como esta es algo invaluable.